Carta al ministro II

escribiendo

La habilitación de los profesores

Muchos de los profesores que fueron habilitados para participar en el programa bilingüe de primaria recibieron la formación especifica de la CAM, que consiste en un curso de 30 horas de la metodología AICOLE  y 4 semanas de estancia en una universidad anglosajona partiendo de un nivel B2 (niveles según el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas), y lo mismo más un curso de 100 horas para los de nivel B1 (ambos niveles evaluados por la Consejería).

Ni el nivel B1 ni el B2 capacitan a nadie para impartir clases en una lengua, y ni 4 semanas, ni 10 en una universidad extranjera son suficientes para hacer que un adulto pase de un nivel B2 a un C1 (usuario competente). Ahora, la habilitación se realiza mediante una prueba, que según la CAM, garantiza el nivel C1.

Muchos profesores habilitados del programa bilingüe de la CAM no tienen un nivel C1, al menos en su competencia oral. Y lo afirmo basándome en mi propia observación y también en la de otras madres y padres (algunos nativos y profes) de niños en escuelas bilingües de primaria. Muchos hemos observado el bajo nivel de inglés y la pésima pronunciación de un numero importante de profesores/as, y como ejemplo diré que una de ellas, profesora de 3ª de Science, preguntaba, al preparar la lección, el significado de “breathe”; conozco varios casos en los que niños realmente bilingües, (hijos de padre o madre anglosajón) comentan a sus madres que la profe no sabe hablar inglés.

La prueba de habilitación de la CAM está dividida en 2 fases: La primera prueba determina el conocimiento pasivo de la lengua (comprensión) y el dominio de la gramática, todo ello por escrito. De esta prueba están exentos varios colectivos, entre otros, quienes hayan cursado el Plan de Formación Específica diseñado por la Conserjería de Educación.

La segunda fase, la oral, que es la que pondrá de manifiesto la competencia real del profesor, puede durar entre 10 y 20 minutos en los que el candidato hablará “sobre temas de actualidad en general o relacionados con el sistema educativo” (BOCM, ORDEN 1672/2009, de 16 de abril). El tribunal a quien corresponde la elaboración de los ejercicios y la calificación de las pruebas es designado por la Dirección General de Recursos Humanos de la Consejería de Educación y no por un órgano independiente;  y el BOCM, en lo relativo a la capacitación lingüística del tribunal tan sólo indica que sus miembros serán elegidos “de entre funcionarios de carrera con la formación lingüística suficiente” sin especificar qué se considera suficiente. En cualquier caso, no son hablantes nativos de inglés y pertenecen a un colectivo interesado en la implementación del programa.

Pero lo que quizá muchos desconocen es que incluso un título de traducción o de filología puede no garantizar en absoluto la competencia lingüística oral y activa del titulado, y sin ésta, no es posible dar clases. Existen traductores incapaces de hablar la lengua de la que traducen.

La realidad a la que los políticos, y gran parte de la comunidad educativa y de las familias se han empeñado en dar la espalda es que para un adulto hispanoparlante aprender a hablar inglés de manera realmente fluida es algo muy difícil (puesto que nuestra lengua no comparte raíces directas con el inglés), que requiere un volumen de tiempo y de inmersión lingüística muy considerable no asumible por las instituciones.  Por otro lado, ser capaz de transmitir contenidos de manera eficaz y mantener el interés de 25 o 36 alumnos en un aula es también muy difícil, incluso en castellano.

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