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Una parábola sobre autoestima

Sábado, 26, julio, 2008

 

EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO

 

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.

- Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro?. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

- ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas. Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

- E… encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.

 

- Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.

¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.

 

- Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

- ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo?. Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

 

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

- ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.

- Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…

 

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

 

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

 

Jorge Bucay  26 cuentos para pensar

6 comentarios dejar un →
  1. DANIEL CALDERÓN G Enlace permanente
    Viernes, 10, julio, 2009 5:52 am

    muy buena parábola, que bueno sería que los adutos pudieramos compartirlas con los más jovenes ya que muchos de ellos tienen una autoimagen muy pobre

  2. yadira Tinoco Enlace permanente
    Sábado, 18, septiembre, 2010 4:04 am

    Muy bueno, nunca dejemos que los demas nos den el valor que ellos piensen. Somos únicos y muy valiosos…..

  3. Sábado, 25, febrero, 2012 12:15 am

    un exelente ejemplo de amor ,cada ser humano es valioso unico y irreponible pero no nos damo cuenta hasta que la vida nos da una leccion

  4. Domingo, 26, febrero, 2012 11:11 pm

    excelente la parábola deja una buena enseñanza por que nosotros aveces permitimos que nos valoricen y desvaloricen sin ni siquiera conocernos primero

  5. zuly maximila villanueva diaz Enlace permanente
    Sábado, 24, marzo, 2012 5:23 pm

    lo importante de la vida no es que otros te valoren sino que tu mismo te valores y te quieres sin necesidad de cambiar solo por que te lo piden. esta parábola da a conocer muchas cosas de las cuales muchas personas están pasando.

  6. ana clara Enlace permanente
    Jueves, 19, abril, 2012 2:37 pm

    muy buen cuento! lo trabajaré para continuar mis clases de tutoría (en las cuales estamos trabajando la autoestima) con mis alumnos de primer año para el cierre del campamento!! gracias!!!

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