Jarrones chinos de la geografía española
La crisis nos ha permitido ver lo inútil de muchas de nuestras infraestructuras. No es que las dificultades económicas las hayan arrastrado a la inutilidad. No. Siempre lo han sido, pero ahora tenemos la percepción colectiva de que lo son. De que nos hemos gastado centenares de millones de euros en comprar jarrones chinos y ahora nos damos cuenta de que son improductivos e inservibles. Y, además, demasiado caros de mantener.
Ante esta situación la pregunta es: ¿por qué hemos llegado aquí? Porque unos países, cuando piensan en su futuro, apuestan por la educación y la investigación, sumando valor a las próximas generaciones. Y otros, como el nuestro, unen el futuro a unas infraestructuras sobredimensionadas y lujosas. Como si el desarrollo dependiera de los metros cúbicos edificados, sean aeropuertos, estaciones de AVE o polideportivos. Me permito apuntar dos respuestas, aunque podrían ser muchas más.
En primer lugar, estamos aún atados al desarrollismo. Un concepto del siglo pasado, que fía buena parte del crecimiento económico a la construcción de grandes infraestructuras: un aeropuerto, sin más, genera por sí solo demanda y con ella actividad económica. Un concepto caduco, pues el crecimiento está más relacionado a los niveles de conocimiento y a la creatividad de su población que a los kilómetros de autopistas que tenga una región. Aunque estos pueden ser necesarios, nunca son suficientes, ni su sobreoferta produce más desarrollo.
Las políticas públicas y las decisiones políticas de un país reflejan sus estructuras corporativas, sus grupos de poder y de presión. De ahí cabe pensar que “nuestros jarrones chinos”, ubicados en toda la geografía española, son fruto de los grupos corporativos a los que les interesa construir. Que es la construcción en sí misma, y no el desarrollo futuro, la que realmente interesa. Por eso, cuanto más y más grande mejor.
Y esta es nuestra geografía e incluso nuestra definición de país: aeropuertos y estaciones sobredimensionados, sin aviones ni trenes. Sin poderlos mantener, porque tienen costes de gestión altísimos. Y nuestros niños pasan frío en las escuelas y tienen que reducir los presupuestos universitarios, porque esto sí que es un lujo.
Carme Miralles-Guasch Profesora de Geografía Urbana
Cartel reivindicativo
Avance informativo: Mesa Sectorial de Educación del 12 de enero de 2012
Esta mañana se ha celebrado la Mesa Sectorial de Educación tras más de cuatro meses de conflicto. En la reunión ha estado presente la viceconsejera de Organización Educativa, Carmen Pérez Llorca con su equipo por parte de la Consejería de Educación y por otro lado los sindicatos con representación en la Mesa Sectorial.
CCOO ha exigido un calendario de trabajo y ha planteado los asuntos a tratar: plantillas y cupos, empleo, interinidades, situación de los expedientados/as, condiciones laborales de los docentes y su repercusión en el servicio, salud laboral, rectificación de la declaraciones insultantes realizadas, oposiciones, formación….. en todas las etapas (infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato), todas las enseñanzas (Adultos, Idiomas, FP, Artísticas y Enseñanzas de Régimen Especial), la enseñanza bilingüe, la atención a la diversidad y la Red de Orientación
Las conversaciones han concluido con el compromiso de abrir un proceso negociador en el que se incluirán todos los temas planteados por las organizaciones sindicales y la elaboración de un calendario de reuniones.
Asimismo se han emplazado las partes para una próxima reunión dentro de 15 días con el fin de negociar una nueva norma de organización y funcionamiento y de horarios para los centros de enseñanza pública de la Comunidad de Madrid.
Fuente: CCOO Enseñanza Madrid
La marea verde exige que se contrate a 2.000 docentes
Después de casi cinco meses de movilizaciones y protestas, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid se reunirá hoy con los sindicatos de enseñanza para negociar. El orden del día de la mesa sectorial incluye espacio para debatir las propuestas que los representantes de los trabajadores planteen. El fin de las desgravaciones fiscales para las familias que llevan a sus hijos a la escuela privada y la garantía de que las plantillas recuperen al menos el vigor de junio de 2010, lo que supondría contratar a 2.000 docentes, son las peticiones que llevará a la reunión la Federación de Enseñanza de CCOO (FECCOO) .
“Si la presidenta de la Comunidad [Esperanza Aguirre] asegura que Madrid cumple el déficit y que no necesita subir el IRPF, lo suyo es que retire las desgravaciones a las familias que no lo necesitan”, explica el secretario general de FE-CCOO (sindicato mayoritario del sector en Madrid), Francisco García. “No nos pueden decir que la situación no permite recuperar la contratación en las plantillas porque la escuela concertada cuenta este curso con 500 unidades (aulas) más que el pasado”, añade.
Oferta de empleo público
Los trabajadores de la enseñanza calculan que el tijeretazo final en la contratación de interinos ronda los 2.000 puestos de trabajo en los institutos. “La educación es un servicio esencial que no puede verse afectado por la reducción de inversión”, expresó ayer en un comunicado el sindicato ANPE. La oferta de empleo público en el profesorado ha quedado al margen de la congelación anunciada por el Gobierno al tratarse de un servicio esencial, pero el límite de contratación para suplir jubilaciones se limita al 10%. “Si en Madrid se jubilan 1.300 profesores, presentar 130 plazas es ridículo. Eso no cubre un servicio esencial”, sostiene García.
Los sindicatos acudirán a la reunión con la intención de conseguir un calendario de negociación política. “Si no se trata de una mesa sectorial con capacidad decisoria, no tiene ningún sentido que nos citen”, advierte el secretario general de la Federación de Enseñanza de UGT en Madrid, Eduardo Sabina. La Comunidad de Madrid ha aceptado reunirse con los sindicatos después de que la consejera de Presidencia, Regina Plañol, señalara que los ajustes de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de la Comunidad de Madrid serían comunicados a los sindicatos.
Las Saturnales
Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas. Se las llegó a denominar “fiestas de los esclavos” ya que en ellas, los esclavos recibían raciones extras, tiempo libre y otras prebendas; eran Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, intentando sustituirla.
Las Saturnales se celebraban por dos motivos:
- En honor a Saturno, dios de la agricultura.
- Como homenaje al triunfo de un victorioso general (fiesta del triunfo).
Las primeras se celebraban del 17 al 23 de diciembre, a la luz de velas y antorchas, por el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo
período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). Probablemente las Saturnales fueran las fiestas de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano.
Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter), al pie de la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo el mundo. Los romanos asociaban a Saturno, dios agrícola protector de sembrados y garante de cosechas con el dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la mítica edad de oro de la tierra, cuando los hombres vivían felices, sin separaciones sociales. Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus obligaciones y sus papeles, en algunos casos, cambiados con los de sus dueños.
Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones. Gradualmente las costumbres paganas pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta cristiana que hoy en día se conoce universalmente como el Día de Navidad.
Celebración
Saturnalia, en honor de Saturno, fue introducida alrededor del 217 a. C. para elevar la moral de los ciudadanos después de una derrota militar sufrida ante los cartagineses en el lago Trasimeno.1 Oficialmente se celebraba el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 17 de diciembre, con sacrificios y banquete público festivo (lectisternium) y al grito multitudinario de “Io, Saturnalia”.
Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo, que de forma no oficial se
festejaba a lo largo de siete días, del 17 al 23 de diciembre. Las autoridades estatales se vieron obligadas a atender a la costumbre popular, visto el fracaso que supuso intentar reducir a 3 ó 5 días de celebraciones propuestas respectivamente por Augusto y Calígula. A finales del siglo I, las vacaciones judiciales se prolongaron definitivamente a cinco días.
En las fiestas Saturnales, se decoraban las casas con plantas y se encendían velas para celebrar la nueva venida de la luz. Los romanos amigos y familiares, se hacían regalos (en un principio, recordando a antiguos rituales, velas o figurillas de barro) como los que se hacen en la fiesta de la Navidad, ya que la Navidad está basada en las fiestas Saturnales. Estas fiestas estaban dirigidas por un sacerdote, que cambiaba según el dios al que se le daba culto, el sacerdote se elegía en un colegio de sacerdotes.
Fuente: Wikipedia y Celebraciones saturnales en la actualidad (Mérida) en Cultura Clásica.
Privilegios de funcionario
Cuando se blindó a los funcionarios contra la contratación y despido arbitrarios, las administraciones públicas se convirtieron en instrumentos independientes al servicio de los estados y no de los gobiernos. Hasta entonces los empleados públicos estaban a merced de los gobernantes, y cada cambio de gobierno llevaba aparejado la sustitución de unos trabajadores por otros normalmente más fieles, más afines, o con mayor grado de parentesco. La regulación del acceso a la función pública, por tanto, fue uno de los pilares básicos del Estado de Derecho que permitió el funcionamiento de las administraciones públicas bajo el principio de legalidad. Esto explica, por ejemplo, que en Bélgica hayan estado más de un año sin gobierno y la Administración haya seguido funcionando con normalidad.
Recientemente el presidente de la CEOE, Juan Rosell, ha declarado que hay que acabar con los privilegios de los trabajadores públicos respecto el resto de trabajadores, facilitando el despido, ya que en España, según él, sobran 900.000 “cargos públicos”. Sin embargo no ha aclarado qué servicios habría que suprimir, o si estos servicios deberían realizarlos entidades privadas con ánimo de lucro con dotes para ganar dinero. Utilizando un lenguaje tan demagógico con la intención de intoxicar como Rosell, se podría recordar que, según la Agencia Tributaria, los empresarios españoles declaran unos 6.000 euros de ingresos menos que los asalariados, lo que lleva a pensar que, salvo que mantengan su actividad con fines altruistas, son un mal ejemplo como gestores para dar lecciones, o no declaran todos sus ingresos mediante prácticas contables fraudulentas.
Pero no entremos en discusiones y vayamos a datos objetivos. Según las estadísticas publicadas que están al alcance de todos, en España el número de trabajadores del sector público era en 2008 el 12,75% de la población activa, frente a Dinamarca que era el 31,3%, Suecia el 26,2% y Finlandia el 24,6%. Ciñéndonos en algo tan sensible como la sanidad, los trabajadores públicos dedicados a ella representan el 4,1% frente al 6,6% de la media de la UE-15 y algo similar ocurre con educación.
Se dice que España es más pobre que el resto de países de nuestro entorno y, en consecuencia, hay que gastar menos. Pero no es cierto del todo porque el PIB per capita de España es el 94% de la media de la UE-15 y, potencialmente, tiene unos recursos similares. Sin embargo esto no ocurre en la realidad debido a que España recauda menos impuestos que el resto de países, lo que hace que nuestro gasto público social per capita sea el 72% de la media europea. En España, a pesar de que los que estamos en nómina pagamos unos impuestos similares a los de la UE-15, los ingresos del Estado equivalen al 32% del PIB, frente a la media de la UE-15 que es el 44% y Suecia el 54%. Así que el presidente de la CEOE podría haber dicho igualmente que, para reducir el déficit público, los empresarios deberían pagar más impuestos y acabar con el fraude fiscal, algo que en los tiempos que corren parece impensable. En Aragón una de las primeras medidas del Gobierno actual ha sido reducir algunos impuestos y, a la vez, recortar el presupuesto destinado a la universidad.
En cuanto a lo de acabar con el privilegio de los trabajadores públicos facilitando el despido, hay que aclarar que entre todas las modalidades de contratación, los funcionarios sólo representan el 28% y el resto, como los trabajadores del sector privado, están sometidos a la contratación temporal (de esto podrían hablar los trabajadores de la sanidad y de la enseñanza) y al despido procedente o no.
Facilitar el despido de los funcionarios también es el anhelo de algunos gobernantes que preferirían, como en el siglo XIX, sustituir a personas protegidas por la ley para garantizar su independencia en el Estado de Derecho, por otras más afines a sus intereses partidistas, o sometidas a la presión sicológica de la obediencia bajo la espada del despido. Para mostrar la animadversión que tienen algunos políticos a los funcionarios, es bien conocido un caso de un consejero del Gobierno de Aragón que sustituyó a un alto cargo de su gabinete, trabajador ejemplar y gran profesional, porque al no participar en sus compadreos lo consideraba peyorativamente “funcionario”.
Funcionario “privilegiado” era también el general responsable de la identificación de los cadáveres del YAK-42 que, por obedecer al ministro de Defensa en una orden contraria a la ley y a la moral, no cumplió su deber al servidor del Estado y acabó en la cárcel. Ahora los gobernantes tienen la coartada de las empresas públicas que sin entrar a valorar su utilidad, en algunos casos se aprovechan para colocar en ellas a trabajadores por métodos digitales sin el filtro de las oposiciones. Incluso algunos de estos trabajadores ocupan puestos de funcionarios en la propia Administración haciendo caso omiso a las advertencias de los tribunales.
Pero el fondo de la cuestión de quienes, como Rosell, hablan de privilegios de los empleados públicos, no es la modernización de las administraciones públicas ni aún la reducción del déficit público lo que les preocupa. El neoliberaismo hace tiempo que busca adelgazar el Estado y dejar todo en manos de los mercados. Y así nos va.
MIGUEL Lorente, Ingeniero técnico agrícola en El periódico de Aragón
Esos malditos funcionarios
No es que se haya puesto de moda sino que se ha convertido en obligatorio. A los funcionarios hay que atizarles siempre y evitar cualquier gesto de bondad hacia ese colectivo de vagos y maleantes. No tengan piedad con estos privilegiados que opositaron para conseguir trabajo y que se merecen lo que les pase, que siempre será poco. Gente como ellos, que no visitan las oficinas del INEM, no pueden ser trigo limpio. Para su pecado original, no hay perdón posible.
Afortunadamente, ya se dejó de hablar de ajustes cuando se amplía discrecionalmente su jornada, se elimina la oferta de empleo público –que no vamos a dejar que encima se reproduzcan-, se le retiene alguna paga, se les recorta el sueldo o, como ayer, se les vuelve a congelar por decreto, un sacrificio nimio para esta casa improductiva que va de moscoso en moscoso hasta las vacaciones de verano. No son ajustes sino simple justicia, a ver si nos enteramos.
Circula desde hace días una carta atribuida a una funcionaria andaluza en la que plantea una hipótesis tan absurda como que un ciudadano decente tenga esta noche de fin de año un accidente con su coche, algo casi de ciencia-ficción. ¿Que acudirán a prestarle auxilio policías y personal de los servicios de emergencia, todos ellos funcionarios? ¿Que le trasladaran a un hospital público donde le atenderán médicos y personal sanitario, también funcionarios? ¿Que el quirófano en el que será operado habrá sido desinfectado por limpiadores que están en la nómina del Estado? ¿Que el cirujano que le intervendrá es otro funcionario, que se habrá comido allí las uvas por si era necesario salvar la vida al accidentado? Vale sí, pero ¿adónde quiere ir a parar esta señora?
A estas alturas de la crisis todos sabemos contra quien debemos descargar nuestra rabia. Vemos sus caras de culpa en los maestros, en los bomberos, en el personal de protección civil y hasta en los monitores de los polideportivos. En vez de rebajarles la soldada, que era lo suyo, el Gobierno, con una benevolencia absurda, se ha limitado a mantener sus retribuciones. Con razón decían que Rajoy era un flojo.
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Esta bitácora también hace efecto copos durante todo el mes de diciembre. Como dice la canción: dejemos que nieve.
Optimistas
Cuentos breves y escalofriantes
Decía Cortázar que si la novela —construcción sofisticada y de largo aliento— gana por puntos, el cuento gana por knock-out. “Un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases”.
Si la contundencia es la clave para los cuentos en general, lo es más todavía para los microrrelatos. Aquí, una muestra de estas breves obras maestras del efecto sorpresa:
“Final para un cuento fantástico”, de I. A. Ireland
—¡Que extraño! —dijo la muchacha avanzando cautelosamente—. ¡Qué puerta más pesada! La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
—¡Dios mío! —dijo el hombre—. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!
—A los dos no. A uno solo —dijo la muchacha. Pasó a través de la puerta y desapareció.
“Fantasma sensible”, de Lieu Yi-King
Un día, cuando se dirigía al excusado, Yuan Tche-yu fue protagonista de un hecho singular. A su lado surgió un fanatasma gigantesco, de más de diez pies de altura, de tez negra y ojos inmensos, vestido con una casaca negra y cubierto con un bonete plano.
Sin turbarse de modo alguno, Yuan Tche-yu conservó su sangre fría.
—La gente suele decir que los fantasmas son feos —dijo con la mayor indiferencia, dirigiendo una sonrisa a la aparición—. ¡Y tienen toda la razón! El fantasma, avergonzado, se eclipsó.
“Escalofriante”, de Thomas Bailey Aldrich
Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Tocan la puerta.
Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
—Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
—Yo no —respondió el otro—. ¿Y usted?
—Yo sí —dijo el primero y desapareció.
Este relato pertenece, supuestamente, a un escritor inglés llamado George Loring Frost y fue incluido por Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo en su famosa antología de narrativa fantástica. Se sospecha, sin embargo (y no sería nara raro teniendo en cuenta no solo el gusto por la literatura fantástica, sino también por las bromas literarias de estos amigos escritores), que el autor real es el propio Borges.
Fuente: Libros en red




























